Es la consulta que más recibimos y la que más debate genera: ¿es mejor invertir en ETF o en fondos indexados si resides en España? La respuesta corta es que depende de tu perfil, tu operativa y tu horizonte. Pero la respuesta larga tiene matices que conviene entender bien, porque la diferencia puede costarte dinero.
Empecemos por lo básico. Ambos productos hacen esencialmente lo mismo: replicar un índice. El MSCI World, el S&P 500, el STOXX Europe 600. La filosofía es idéntica. Las diferencias están en la mecánica, los costes y, sobre todo, la fiscalidad.
La ventaja fiscal del fondo indexado en España
En España, los fondos de inversión —incluidos los indexados— permiten traspasos entre fondos sin tributar. Eso significa que puedes rebalancear tu cartera, pasar de renta variable a renta fija o cambiar de gestora sin que Hacienda te pida cuentas hasta que retires el dinero definitivamente. Es una ventaja enorme para el inversor a largo plazo.
Con los ETF, cada venta genera una ganancia o pérdida patrimonial que tributa en el IRPF. Si necesitas rebalancear, vendes, pagas impuestos, y compras otro ETF. Eso erosiona la rentabilidad compuesta a lo largo de los años. Es la razón principal por la que muchos inversores españoles prefieren los fondos indexados para el núcleo de su cartera.
Dónde ganan los ETF
Pero los ETF tienen sus propias ventajas. Las comisiones de gestión suelen ser ligeramente más bajas: muchos ETF UCITS tienen TER de 0,05-0,20%, frente al 0,20-0,40% habitual en fondos indexados. A 20 años, esa diferencia puede ser significativa.
Además, la variedad de ETF disponibles es muy superior. Si quieres exposición a un sector concreto, a defensa europea, a bonos soberanos de un país específico o a materias primas, probablemente solo lo encuentres en formato ETF. Los fondos indexados accesibles desde España cubren bien los índices principales, pero se quedan cortos en nichos.
También cotizan en tiempo real, lo que te permite comprar y vender durante la sesión a un precio conocido. Con un fondo indexado, la operación se ejecuta al valor liquidativo de cierre, sin control sobre el precio exacto.
La estrategia que usa la mayoría
Lo que están haciendo muchos inversores informados en España es combinar ambos. Fondos indexados para el núcleo de la cartera —MSCI World, bonos globales— donde se aprovecha la ventaja fiscal de los traspasos. Y ETF para posiciones satélite: sectores concretos, temáticas, materias primas o apuestas tácticas que requieren flexibilidad y variedad.
Los números respaldan esta tendencia. Según datos de FundsPeople, las gestoras internacionales de gestión pasiva ya acumulan cerca de 88.700 millones de euros en España, lo que representa aproximadamente un 35,9% de su patrimonio total. Es un salto importante respecto a hace apenas cinco años, cuando la indexación era casi marginal en nuestro mercado.
No hay una respuesta única. Pero sí hay una respuesta equivocada: no hacer nada. En 2026, con comisiones mínimas, plataformas accesibles como MyInvestor, Renta 4, Openbank o Trade Republic, y una oferta de productos mejor que nunca, no invertir tu ahorro tiene un coste real que la inflación te cobra cada mes.