variable del continente y, dentro de ella, el boom de los ETF de defensa. Los números lo dicen todo: los ETF de renta variable europea captaron 65.800 millones de euros, un récord absoluto. Y los ETF sectoriales de industriales —donde se incluyen los de defensa— atrajeron 13.300 millones, con casi 10.000 millones dirigidos específicamente a estrategias de defensa.
El detonante fue político. La presión de Estados Unidos sobre los aliados de la OTAN para que aumentaran su gasto militar hasta el 5% del PIB, combinada con la decisión de Alemania de lanzar un plan masivo de gasto en defensa e infraestructuras, creó una narrativa de inversión que el mercado compró con fuerza. Los inversores no solo apostaron por el sector de forma genérica: lo hicieron con una precisión que hace unos años habría sido impensable, gracias a la proliferación de ETF temáticos que permiten exposición directa a compañías del sector.
Más allá de la defensa: Europa como apuesta integral
Pero 2025 no fue solo defensa. Los flujos hacia ETF de renta variable europea fueron amplios y sostenidos. Amundi reportó entradas récord también en ETF de tecnología europea (8.900 millones de euros) y en financieras (7.300 millones). La primera mitad del año fue especialmente fuerte: entre enero y junio, los flujos hacia ETF de acciones europeas fueron casi el doble del récord anterior, establecido en el segundo semestre de 2015.
La renta variable estadounidense, que había dominado los flujos en 2024, perdió protagonismo relativo. Las entradas en ETF de índices americanos se quedaron en 37.200 millones de euros frente a los 63.300 millones que captaron los ETF de índices globales y los 42.700 millones de los de índices ACWI. Los inversores europeos no abandonaron EE.UU., pero ampliaron el foco.
Emergentes: China y la India también entraron en escena
Los emergentes captaron 33.300 millones de euros, con un enfoque cada vez más granular. Un tercio de esos flujos fue a inversiones específicas: China recibió 6.600 millones —concentrados en ETF de tecnología china—, Asia emergente 1.700 millones e India otros 1.000 millones.
Otra tendencia que no conviene ignorar: los ETF de rentas y dividendos. En un año marcado por la incertidumbre, los inversores dirigieron 11.600 millones de euros hacia estrategias de renta variable enfocadas en empresas con altos dividendos. Son posiciones más defensivas, orientadas a generar ingresos recurrentes, y funcionan bien como complemento dentro de carteras diversificadas.
La lección para 2026 es que el inversor europeo ya no compra «bolsa mundial» de forma indiscriminada. Discrimina por región, por sector y por temática, y los ETF le dan las herramientas para hacerlo con costes mínimos.
Para los que invierten desde España, esta granularidad es especialmente interesante. Ya no hace falta comprar un fondo de mercados emergentes genérico si lo que quieres es exposición a tecnología china o al crecimiento indio. Los ETF temáticos y regionales permiten construir carteras a medida con una precisión que era exclusiva de grandes patrimonios. Si estás construyendo cartera este año, estas tendencias no son ruido: son señales claras de hacia dónde se está moviendo el capital institucional y particular.